Su protagonista, un soldadito con una sola pierna, no solo está dotado del carácter y el temperamento que tiene que tener un soldado; posee además un corazón tierno y excesivamente romántico, que le confiere en cada pulsación, el valor suficiente para enfrentar las adversidades del destino.
La ambientación, los muñecos y el vestuario de los personajes, nos remiten a principios del siglo XIX, y tiene como objetivo transportarnos a la época en la que vivió el autor de este relato, Hans Christian Andersen.

